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Interoperabilidad en Salud: Cuando los Sistemas Hablan el Mismo Idioma

  • Foto del escritor: Olivia Ferreira
    Olivia Ferreira
  • 28 jul 2025
  • 3 Min. de lectura

¿Alguna vez has atendido a un paciente que pasó por varios servicios y llegó sin ningún dato clínico confiable? Entonces ya sabes lo que es la falta de interoperabilidad.




Era el comienzo del turno cuando el Dr. Rafael recibió a una paciente con dolor torácico. Dos días antes, ella había acudido a una consulta particular y se había realizado análisis de sangre en una clínica conveniada. Estaba tomando antibióticos, pero no recordaba cuál. Cuando él accedió a la historia clínica… nada. Ningún dato, ningún examen, ninguna prescripción. Todo en blanco.

¿El resultado? Llamadas, retrabajo, nuevos exámenes y mayor riesgo clínico.

Este escenario, lamentablemente, es común. Y casi siempre tiene la misma causa: sistemas que no se comunican entre sí.



¿Qué es la interoperabilidad en salud?

La interoperabilidad es la capacidad de los sistemas de información en salud de intercambiar datos de forma estructurada, segura y comprensible. En otras palabras: es cuando los sistemas “hablan el mismo idioma”, aunque hayan sido desarrollados por proveedores distintos.

Pero atención: para que esta comunicación ocurra, los datos deben estar estructurados. Es decir, la información en la historia clínica — como alergias, diagnósticos, exámenes y prescripciones — debe estar organizada en formatos estandarizados y legibles por máquina. Nada de notas sueltas, imágenes escaneadas o archivos PDF fuera de contexto.

Sin estructura no hay integración. Y sin integración, no hay interoperabilidad.


Una analogía rápida: la salud sin interoperabilidad es como un hospital multilingüe

Imagina un hospital en el que:

  • El laboratorio habla español

  • La farmacia, alemán

  • La enfermería, portugués

  • La administración, inglés

Todos intentan atender al mismo paciente. Pero nadie se entiende. Caos asegurado.

Eso es exactamente lo que ocurre cuando los datos están desestructurados: cada sistema “habla” un idioma diferente, y ninguno puede comunicarse con los demás.


La trayectoria del paciente es un rompecabezas — y la interoperabilidad encaja las piezas

Desde el primer contacto hasta el seguimiento, el paciente pasa por varias etapas: triaje, consulta, exámenes, medicación, derivaciones. Cada paso genera datos clínicos importantes.

Sin interoperabilidad, esos datos quedan fragmentados e inaccesibles.Con interoperabilidad — y datos estructurados — toda esa información se conecta, formando una línea de tiempo clínica clara y segura.


Interoperabilidad en el día a día — incluso sin que lo notes

Muchos profesionales de la salud ya usan interoperabilidad sin darse cuenta. Algunos ejemplos:

  • Cuando una receta digital es aceptada automáticamente en la farmacia

  • Cuando la tarjeta de salud nacional muestra antecedentes clínicos de otro estado

  • Cuando el sistema de atención primaria accede al historial de vacunación de la RNDS

  • Cuando los análisis de sangre realizados en una clínica externa aparecen directamente en la historia clínica electrónica del hospital

Estas integraciones solo funcionan porque los sistemas están intercambiando datos estructurados — como alergias codificadas, valores estandarizados de laboratorio y diagnósticos con terminologías clínicas reconocidas.


HL7 FHIR: el estándar que está conectando la salud

HL7 FHIR (Fast Healthcare Interoperability Resources) es un estándar internacional que define cómo deben organizarse y compartirse los datos de salud. Transforma cada información clínica en un “bloque de datos” estructurado que cualquier sistema puede interpretar — como si fueran piezas de LEGO compatibles.

Ejemplo práctico: análisis de sangre con FHIR

Estás en urgencias y solicitas análisis de sangre urgentes a un laboratorio externo.

  • Con FHIR y datos estructurados: Los resultados se liberan en el sistema del laboratorio y se envían automáticamente a tu sistema, ya organizados como un FHIR Observation Resource. La historia clínica interpreta los datos, los clasifica y los presenta con seguridad.

  • Sin FHIR (o con datos desestructurados): Los resultados llegan en formato PDF. Tienes que abrir el archivo, interpretarlo manualmente y transcribir la información. Un proceso lento, riesgoso y propenso a errores.


Interoperabilidad en Brasil: avances y realidad

Brasil ya está avanzando en esta dirección con iniciativas como:

  • RNDS (Red Nacional de Datos en Salud): plataforma del Ministerio de Salud que utiliza FHIR para integrar datos como vacunas, exámenes y notificaciones entre sistemas públicos y privados.

  • Hospitales y aseguradoras privadas: están adoptando la interoperabilidad con datos estructurados para consolidar historiales clínicos, mejorar auditorías y garantizar continuidad del cuidado.


Mucho más que tecnología: se trata de seguridad, eficiencia y calidad del cuidado

La interoperabilidad:

  • Evita el retrabajo

  • Reduce los riesgos de error clínico

  • Garantiza continuidad en la atención

  • Mejora la toma de decisiones

Pero todo eso solo es posible si los datos del paciente están bien registrados, estructurados y codificados.


Conclusión: la interoperabilidad comienza con un buen registro

Si trabajas en salud, no necesitas ser un experto en tecnología. Pero sí necesitas comprender que la interoperabilidad empieza por cómo registras la información.

Los datos estructurados permiten la integración. Y la integración ahorra tiempo, recursos — y vidas.

📌 Promueve el uso de sistemas que adopten estándares abiertos como FHIR. Y recuerda: no hay salud conectada sin datos organizados.



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